El primer modelo comercial lleva los sensores de constantes vitales más avanzados para mediciones precisas de la frecuencia cardiaca, el oxígeno en sangre, la temperatura corporal y las tendencias de la presión arterial.
Monitorización automática y continua de la frecuencia cardíaca, la temperatura corporal, el oxígeno en sangre y las tendencias de la presión arterial.
Acceso directo a Internet a través de la tecnología de bajo consumo NB-IoT (Narrow Band Internet of Things) o LTE-M sin necesidad de conectar el reloj a través de un smartphone adicional. Un diferenciador clave con respecto a otros smartwatches.
Los familiares y cuidadores pueden ver el estado de salud del portador del dispositivo en una ubicación remota mediante la aplicación CareMate, otro elemento diferenciador con respecto a otros smartwatches.
Un botón SOS para llamar a emergencias seguido de una llamada de localización y mensaje de voz a números de teléfono preestablecidos para garantizar que los familiares y cuidadores estén alertados.
Un motor de seguridad de datos incorporado para proteger la privacidad de las condiciones de salud de los usuarios del dispositivo.
Los datos pueden utilizarse para servicios sanitarios a distancia, como la monitorización remota de pacientes, el diagnóstico digital y la terapéutica.